Cuando nos proponen entrar en un Club donde el foco es el desarrollo del talento, pensamos sí estamos preparados, es más podemos pensar que quien mejor que nosotros lo va a hacer.

Estar preparado no creo que sea el punto de partida si vamos a formar jugadores, el lugar desde donde afrontar es otro, que pasa más por comprender qué realidad tengo delante. Os presento algunas distinciones sobre esta realidad:

Muchas veces el cumplimiento de estas premisas implica la transformación de la cultura de un club de fútbol. Sin embargo, primero se debe afrontar una transformación personal, porque la legitimidad para pedir que cualquier institución se transforme tiene veracidad cuando esta exigencia ha fecundado primero en uno mismo.

Todo esto nos confronta con nosotros mismos, con nuestros deseos y necesidades, con nuestras creencias y esquemas mentales, con lo que hacemos y como lo hacemos.  Por tanto, necesitamos revisar nuestros deseos y necesidades, nuestras creencias y lo que hacemos y como lo hacemos, no solo a nivel individual sino también colectivo.

María Ruiz de Oña

AIPAF

 

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