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Desarrollar talento. ¿De qué hablamos?

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Desarrollar talento. ¿De qué hablamos?

Cuando nos proponen entrar en un Club donde el foco es el desarrollo del talento, pensamos sí estamos preparados, es más podemos pensar que quien mejor que nosotros lo va a hacer.

Estar preparado no creo que sea el punto de partida si vamos a formar jugadores, el lugar desde donde afrontar es otro, que pasa más por comprender qué realidad tengo delante. Os presento algunas distinciones sobre esta realidad:

  • Cuando entras a trabajar en un club de alto rendimiento donde el foco es el desarrollo del talento, no podemos ir pensando que con mi experiencia como jugador o como entrenador ya vale. Desarrollar talento me obliga a ir más allá de mis competencias. Nos exige más de lo que uno sabe.
  • La mayoría de nosotros pensamos o hemos pensado alguna vez que estamos preparados para desarrollar talento o formar jugadores, es más pensamos que nuestra propuesta es de gran valor. Sin embargo, creo que partir de la premisa “estoy preparado” en mi opinión es una premisa equivocada y no juzgo que esté o no preparado pero el planteamiento inicial hoy en día es otro. No se trata tanto de estar preparado para desarrollar jugadores sino de estar abiertos a comprender la realidad que tengo delante.
  • El desarrollo del talento es algo inacabado. Si vamos en la condición de expertos estamos limitando el desarrollo del jugador. Porque entonces trabajamos desde yo ya sé todo y te voy a enseñar. Porque trabajo desde mis aprendizajes pasados no desde las posibilidades futuras que puedan ir apareciendo en el jugador.
  • Desarrollar talento es una tarea colectiva. A veces, hay un entrenador o un coordinador que tiene una visión de desarrollar jugadores. Sin embargo, el desarrollo de talento es algo de mayor calado, es una reflexión macro que abarca a toda la organización. Desde una perspectiva organizacional,
  • Los entrenadores tienen que tener claro para qué y para quién trabajan; los clubes necesitan establecer un enfoque común, donde los entrenadores dejen de trabajar de forma individual y entiendan que ellos están allí para servir al club y no a la inversa. Ellos también tienen que darse cuenta de que son parte del proceso de desarrollo del jugador. Este es un momento crucial, donde algunos entrenadores se dan cuenta de que tienen que aprender a trabajar desde un enfoque común y, es aquí donde surgen sus resistencias al cambio, ya que estos nos hacen sentirnos vulnerables.
  • Para Desarrollar talentos no se trata sólo de juntar a los mejores profesionales, si no de que estos trabajen de manera conjunta. Los cuatro pilares básicos, el futbolístico, la Preparación Física, el área Médica y el área Psicológica-Personal no deberían existir separadamente, sino integrados en una acción conjunta. Si consideramos a estos soportes un fin en sí mismo, no evolucionaremos convenientemente. NO HAY LUGAR PARA LOS EGOS INDIVIDUALES. Los profesionales que trabajan alrededor del jugador necesitan entender que no son “el centro del universo”, que son parte de un sistema mucho mayor que ellos.
    • A su vez los entrenadores necesitan entender que también son parte de este sistema, lo cual no solo implica que soy parte de una organización sino que estoy al servicio de la optimización y mejora de de la misma; es decir, el entrenador está al servicio del crecimiento cualitativo y cuantitativo del club y no viceversa. Quiero enfatizar que cuando pertenecemos a un sistema, a veces sentimos que perdemos poder, y en efecto, lo perdemos. Otras veces tenemos miedo de perder conocimiento, y aquí es todo lo contario, lo ganamos.  En mi experiencia, la mayoría de los técnicos creen y se quejan de que pierden autonomía. Y es cierto, porque por el hecho de pertenecer a un sistema hace perder algo de tu autonomía, pero lo que nunca se pierde es la esencia de cada uno, el valor que cada uno posee. Su capacidad de comunicar y transmitir, de relacionarse, su capacidad de aprender y de enseñar. Esto es lo que necesita crecer y madurar en los entrenadores.
  • El desarrollo del talento no tiene atajos; es un viaje largo y sobre todo a través de uno mismo.
    • Para el desarrollo de talento o para el alto rendimiento hay que optar por la vía difícil si quieres un cambio real. En este viaje no caben atajos, no hay viajes cortos ni superficiales y con ello me refiero a los videos motivacionales, slogans, soluciones rápidas…
    • Muchos entrenadores, profesionales y psicólogos buscan recetas, compran tecnología, recopilan ejercicios, copian sistemas de juego de equipos profesionales y se aferran a las quickfix solutions, pero ni los ejercicios, ni el análisis de vídeos por sí solos desarrollan talento. Hay un gran vacío entre desarrollar personas y este tipo de acciones. La cuestión es que esta vía ‘difícil’ implica aprender y comprender.
    • Partimos del hecho de que existen miles de recetas sobre cómo desarrollar talento y el potencial de las personas; sin embargo, la mayoría de estas recetas se orientan a dar información técnica y teórica de gestión y se olvidan de desarrollar a la persona que “está y vive en ese proceso”.
    • Las recetas y las herramientas por sí solas no bastan para resolver este reto. Como cualquier instrumento, estas herramientas necesitan un usuario consciente, capaz de aplicarlas de manera efectiva y que pueda ajustar las ideas generales y abstractas a la situación particular y concreta que afronta.

Muchas veces el cumplimiento de estas premisas implica la transformación de la cultura de un club de fútbol. Sin embargo, primero se debe afrontar una transformación personal, porque la legitimidad para pedir que cualquier institución se transforme tiene veracidad cuando esta exigencia ha fecundado primero en uno mismo.

Todo esto nos confronta con nosotros mismos, con nuestros deseos y necesidades, con nuestras creencias y esquemas mentales, con lo que hacemos y como lo hacemos.  Por tanto, necesitamos revisar nuestros deseos y necesidades, nuestras creencias y lo que hacemos y como lo hacemos, no solo a nivel individual sino también colectivo.

María Ruiz de Oña

AIPAF

 


I Jornadas Internacionales AIPAF – 9 y 10 de abril